
Las clases consistieron en experimentar, construir y debatir. Los niños aprendieron a manejar la electricidad con seguridad, dibujaron sencillos esquemas técnicos y descubrieron qué materiales conducen la electricidad y cuáles no. Con gran curiosidad, crearon sus primeros circuitos, en los que de repente empezaron a encenderse pequeñas lámparas. Las energías renovables también desempeñaron un papel importante: ¿de dónde procede realmente la electricidad y cómo puede generarse de forma respetuosa con el medio ambiente?

La excursión al Parque Natural de Raesfeld fue una experiencia especial. Allí, los alumnos interesados visitaron la exposición "Tras las huellas de la naturaleza". En el laboratorio escolar integrado, los niños pudieron investigar por su cuenta y responder a sus preguntas. Pudieron descubrir la naturaleza con todos sus sentidos en muchas estaciones prácticas y de escucha. De este modo, el aprendizaje fuera del aula se convirtió en una auténtica aventura, en el espíritu de la educación para el desarrollo sostenible (EDS).

La serie de lecciones concluyó con un proyecto creativo: cada niño construyó un faro con un circuito eléctrico en funcionamiento. Los cables se conectaron y las lámparas se insertaron con paciencia y sensibilidad. Cuando los faros se iluminaron al final, todos los participantes quedaron encantados.
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