
Esta actividad conjunta combinaba matemáticas, alemán, ciencias y aprendizaje social de una forma muy práctica. Los niños leyeron primero la receta, discutieron los pasos del trabajo y se repartieron las tareas equitativamente entre los grupos. De paso, aprendieron también qué alimentos de la masa cumplen qué tareas: una verdadera oportunidad de aprendizaje práctico.
Después, las cosas se animaron en la cocina del comedor: Los grupos prepararon su propia masa de quark y aceite. Pesaron, midieron, amasaron, removieron, recortaron e incluso trenzaron. El resultado fueron unos pasteles creativos e individualizados de los que los niños se sintieron muy orgullosos.
Un agradecimiento especial a las madres que prepararon con esmero el evento de repostería, lo apoyaron in situ y echaron una mano después. También queremos dar las gracias al personal de la cantina, que, como tantas otras veces, aportó sus consejos, su experiencia y su buen humor.

Fue una mañana maravillosa, educativa y feliz para todos los participantes, que demostró lo divertido que puede ser trabajar y aprender juntos. ¡La clase 4a empieza la primavera con mucha motivación y una sonrisa!
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