Incluso el viaje al zoo fue un pequeño momento culminante: viajamos en un cómodo autocar de dos pisos hacia el zoo sin problemas y con mucha expectación.

El tiempo acompañó: bajo un sol radiante, los niños pudieron observar a los animales en un entorno natural. Tras los primeros y emocionantes avistamientos de animales, todos disfrutaron de un copioso desayuno al aire libre.
La visita al recinto exterior de los macacos de Berbería fue una experiencia especial. Aquí, los niños pudieron observar a los animales sin barrotes ni cristales de separación: un momento inolvidable para nuestros alumnos.

Al final del día, ambas clases se reunieron en el gran parque de aventuras. Allí jugaron, retozaron y rieron una vez más antes de volver a casa.
Una excursión exitosa en todos los sentidos que, sin duda, todos los participantes recordarán durante mucho tiempo.
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